FIDACAM | Causas y circunstancias del fracaso de los autónomos
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Causas y circunstancias del fracaso de los autónomos

Los autónomos españoles generan 893.096 empleos (70% pertenecientes al sector servicios), sin embargo su proyección está plagada de enormes dificultades que se comprueba en la tasa de fracaso de las nuevas incorporaciones en el corto y medio plazo. En un reciente estudio de Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea) se describe que un 47% de los trabajadores autónomos, sin asalariados, a los tres años de empezar a rodar sus negocios tienen que cerrarlos.

Ese mismo estudio desvela que a los cinco años de actividad el número de trabajadores autónomos que fracasan se eleva al 62%. Y esto ocurre en un país donde según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el 99,88% de las empresas son pymes y  el 95,4% tienen menos de nueve asalariados (siendo un 55,3% empresarios autónomos sin empleados), frente al 93,1% de la UE-28).

El segmento del colectivo con más tendencia al fracaso abarca a los autónomos sin empleados, los que no siguen algún tipo de formación, las mujeres más que los hombres, los del sector de la construcción más que otros sectores y los más jóvenes, con menos experiencia, entre 18 y 35 años. Factores económicos y financieros de toda índole influyen en este escenario: la presión fiscal, los elevados impuestos y las cotizaciones sociales, en este aspecto no estaría mal copiar a Francia o al  Reino Unido donde la cuota se sufraga en función de los ingresos. Factores regionales influyen también poderosamente: las posibilidades de fracaso de la actividad económica es mayor en Comunidades de menor crecimiento económico, con peores medios de acceso al crédito bancario o mayor tasa de paro y de deuda pública autonómica.

Desde FIDACAM, Federación Intersectorial de Autónomos de la Comunidad de Madrid, consideramos que hay que tener en cuenta estos elementos perniciosos que se derivan todavía de las profundas cicatrices de la crisis de 2008 e impiden la supervivencia del autoempleo en su fase inicial, donde la ilusión del proyecto termina en buena parte en frustración. Se precisa crear las condiciones para un emprendimiento mejor incentivado y preparado para desarrollar sus proyectos, con mejor formación para encontrar las vías factibles para comercializar sus productos. Es preciso que se mejoren los factores económicos e institucionales de fomento del autoempleo y sea posible su sostenibilidad a lo largo del tiempo.

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